EL ÍNDICE DE PRECIOS DE LOS ALIMENTOS DE LA FAO DESCIENDE A SU NIVEL MÁS BAJO EN CUATRO AÑOS

El índice de precios de los alimentos de la FAO registró otra caída en agosto, continuando con 5 meses de descensos y alcanzando su nivel más bajo desde septiembre de 2010.

El índice tuvo un promedio en agosto de 196,6 puntos, lo que supone una disminución de 7,3 puntos (3,6 por ciento) con respecto a julio. Con la excepción de la carne, los precios de todos los productos medidos por el índice tuvieron descensos significativos.

Los productos lácteos encabezaron este grupo, con el índice de la FAO para estos productos situado en 200,8 puntos en agosto, un descenso de 25,3 puntos (11,2 por ciento) en comparación con julio y 46,8 puntos (18,9 por ciento) en relación a hace un año. El motivo es la abundancia de suministros para la exportación, junto a una reducción de la demanda de importaciones.

El veto de Rusia a principios de mes a las importaciones de productos lácteos de varios países ayudó al descenso de precios, mientras que la reducción de las importaciones de leche entera en polvo por parte de China (el mayor importador del mundo) también contribuyó a la incertidumbre en los mercados.

El índice de precios de los cereales de la FAO se situó en 182,5 puntos en agosto, un descenso de 2,8 puntos (1,5 por ciento) respecto al mes anterior y 24,2 puntos (11,7 por ciento) en relación a agosto de 2013.

Siendo 2014 otro año récord para la producción de trigo, los precios de los cereales básicos continuaron bajando en agosto, alcanzando su valor más bajo desde julio de 2010. Igualmente, las condiciones casi ideales de cultivo en las principales zonas productoras, junto con las abundantes existencias, han visto los precios del maíz bajar a su nivel mínimo de los últimos 4 años.

Sin embargo, el arroz se apartó de la tendencia general en los cereales, con un subida de precios en agosto, reflejo de una mayor demanda de importaciones, una liberación menor de la esperada de las reservas de Tailandia, y una meteorología desfavorable que afectó a algunas cosechas en Asia.

“Parece que existe una amplia oferta de arroz en todo el mundo, pero las existencias están muy concentradas en un pequeño número de países, y, a menudo están en manos de los gobiernos. Esto significa que estos países pueden influenciar mucho los precios mundiales, al decidir si permiten que esos suministros lleguen o no al mercado”, explicó la economista de la FAO Concepción Calpe. “El hecho de que Tailandia –añadió-esté todavía limitando las ventas del enorme volumen de arroz que hay en sus almacenes públicos ha sido uno de los principales factores que han sostenido los precios mundiales en los últimos meses”.